jueves, 30 de marzo de 2017

Dietas terapéuticas


1. Dietoterapia Definimos dieta terapéutica o dietoterapia como el conocimiento de la administración de los alimentos de la forma adecuada en los estados de enfermedad, partiendo del conocimiento profundo del organismo humano y de los alimentos. Son múltiples las enfermedades en las que es necesario modificar el patrón normal de alimentación, dado que hay situaciones patológicas en las que:

– Están alterados los requerimientos nutritivos cuantitativamente. Ejemplo: procesos febriles.
– Se exige un cambio cualitativo en la dieta. Ejemplo: restricción de sodio en la insuficiencia cardiaca.
– Es necesario el cambio de características físicas de la dieta. Ejemplo: dieta líquida, dieta blanda, tal como se aconseja en los desórdenes intestinales.

Para decidir cuál es el tratamiento dietético en una enfermedad hay que tener en cuenta ciertos principios generales aplicables a todos los casos:
  1. La dieta debe suministrar todos los nutrientes esenciales en la cantidad que permita la dolencia.
  2. El régimen terapéutico debe seguir en la medida de lo posible el patrón de dieta normal, tomado como referencia.
  3. La dieta debe ser flexible, tomando en consideración los hábitos dietéticos y preferencias gustativas del paciente, su situación económica, etcétera.
  4. Debe adaptarse a los hábitos del paciente en lo relativo a trabajo y ejercicio.
  5. Los alimentos que se incluyan en su dieta deben sentarle bien al paciente.
  6. Deben predominar los alimentos naturales.
  7. Hay que dar una explicación sencilla y clara sobre la finalidad de la dieta al paciente y/o a sus familiares.
  8. La alimentación oral es, siempre que sea posible, el método de elección.
  9. Cualquier dieta especial debe estar suficientemente justificada.
2. Dietas terapéuticas: tipos e indicaciones

Hay que conocer la importancia que tienen los regímenes alimentarios en los enfermos, así como los diferentes tipos de dietas existentes desde el punto de vista clínico. Algunos enfermos que no cumplen los regímenes dietéticos estrictamente tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones graves, debido a que ingieren alimentos que les son perjudiciales. Tal es así con los enfermos diabéticos y coronarios, entre otros.

2.1. Tipos de dietas según las características que presentan

La dieta se adapta primero a la enfermedad que padece y luego a cada enfermo en particular, teniendo en cuenta su composición y tratando de garantizar el equilibrio calórico en algunos casos, restringiendo el número de calorías cuando se pretenda que pierda peso y aportando una dieta hipercalórica cuando se quiera que lo gane.

2.1.1. Dieta absoluta
Consiste en no darle al enfermo ningún tipo de alimento, ya sea sólido o líquido, ni tan siquiera agua. Es de corta duración, puesto que no puede mantenerse mucho tiempo. A lo sumo sólo se puede mojar los labios del paciente con una esponja. Está indicada en trastornos gastrointestinales graves sin diagnóstico, para personas que van a ser operadas y se prescribe doce horas antes de la intervención quirúrgica. También está indicada en el post-operatorio inmediato. Una dieta absoluta suele mantenerse entre 24-48 h; para ello es necesario colocarle al enfermo una perfusión de suero que permita reponer los líquidos que pierde a través de la orina, sudoración, vómitos, etc.

2.1.2. Dietas según su consistencia

* Dieta líquida o hídrica:
Consiste en la ingestión de líquidos exclusivamente; a base de agua pura (caso de la dieta hídrica), agua de arroz, agua albuminoidea, té, zumos y/o caldos (en la dieta líquida). Es muy importante medir y anotar la cantidad de líquidos que bebe. Está indicada en cuadros diarreicos y después de una dieta absoluta, para probar la tolerancia a los alimentos en los pacientes postoperados se empieza administrando una dieta líquida. Se empieza a administrar poco a poco. Si hay tolerancia y no vomita, se puede llegar a administrar el equivalente de las pérdidas (entre 2-2,5 l/día). Si no se tolera hay que seguir con la perfusión endovenosa y continuar probando la tolerancia cada varias horas. La diferencia entre estos dos tipos de dietas es que la dieta líquida posee valor calórico y la dieta hídrica carece de valor calórico, pues solamente está formada por agua.
* Dieta blanda 
Para elaborar esta dieta, hay que seleccionar alimentos pobres o carentes de grasas y de fácil masticación y digestión. Se prepara a base de caldos, zumos, purés, flanes, pescado hervido, etc. Después de probar tolerancia a dieta líquida el paso siguiente es administrarle dieta blanda. Existe una variedad de esta dieta consistente en administrar alimentos semisólidos para que actúen como dieta de transición hasta alcanzar la dieta normal o basal. Esta dieta se denomina semisólida o semiblanda o de transición.

2.1.3. Dietas según las cantidades de calorías que presentan

Dieta hipocalórica Es una dieta baja en calorías. Hay que restringir los CH, las grasas y el alcohol. Dependiendo de la severidad de la dieta, suele oscilar entre 800 y 2000 calorías aproximadamente, cuando se trata de adultos. Está indicada en los casos de obesidad fundamentalmente.

Dieta hipercalórica Es una dieta rica en calorías. Hay que aumentar los CH y las grasas.

2.1.4. Dietas según los alimentos permitidos o prohibidos

Dieta hiperproteica Aporta un porcentaje muy elevado de proteínas, si tomamos en consideración su composición con respecto a una dieta normal. Suele contener más de 2 g de proteínas por kg/peso y día. Está indicada en pacientes ancianos y grandes desnutriciones y se basa en el uso de carnes, pescados, huevos, etc.

Dieta hipoproteica Es una dieta muy escasa en proteínas. Están prohibidos todos los alimentos ricos en proteí- nas (carnes, pescados, huevos, mariscos, quesos, etc.).

Se administra a pacientes con enfermedades renales (nefritis, insuficiencia renal, etc.) y pacientes con enfermedades de hígado que cursan con insuficiencia hepática, cirrosis hepática, etc.

Dieta hiposódica También llamada “sosa”, se caracteriza por ser escasa en cloruro sódico. Para ello hay que disminuir o suprimir la sal gema (sal común) de la comida. Una alimentación normal ya contiene aproximadamente 3 g de sales, sin necesidad de añadirle sal común. Por ello es casi imposible conseguir una dieta sin sales. El régimen hiposódico es mal aceptado en general por los pacientes, dado que el sabor de los alimentos cambia considerablemente. Está indicado en personas con: hipertensión arterial, enfermedad cardiaca con descompensación y aparición de edemas por retención de líquidos e insuficiencia renal. La sal retiene el agua en el organismo, de ahí que en casos de edema se evite la ingesta de la misma.

Dieta baja en grasas (hipolipídica) Dieta muy pobre en grasas. Hay que evitar los alimentos ricos en grasas como los embutidos, tocino, nata, carne de cerdo, chocolate, etc. Está indicada en casos de: arteriosclerosis, obesidad, insuficiencia pancreática y algunas formas de hiperlipoproteinemias.

Dieta baja en colesterol Se prescribe para pacientes que presentan hipercolesterolemía. Se prohíben los alimentos ricos en colesterol (carnes grasas, huevos, embutidos, etc.).

Dieta baja en calcio y fósforo Para conseguir esta dieta hay que evitar los alimentos ricos en leche, cacao, chocolate, nueces, vísceras animales, etc. Está indicada en pacientes que tienen tendencia a hacer cálculos de vías urinarias.

Dieta hipoglucémica Es una dieta baja en calorías, en ella se restringen los hidratos de carbono. Está indicada para disminuir los límites de glucemia en determinados pacientes.

Dieta laxante Indicada en personas con estreñimiento. Los alimentos deben ser ricos en residuos y fibra. Están indicados para ello las frutas, verduras, pan integral, galletas integrales y en general productos que contienen salvado.
Debe ir acompañada de la ingesta de abundantes líquidos para evitar que las heces se deshidraten y endurezcan, lo que dificultaría aún más su evacuación.

Dieta astringente o baja en residuos Para pacientes con trastornos gastrointestinales que cursan con diarreas. Es una dieta caracterizada por ser pobre en residuos. Deben evitarse alimentos como pan y cereales con salvado. También deben evitarse las verduras, frutas, fritos, leche y derivados. Están indicados: la limonada alcalina, té con limón, agua de arroz, etc. Son pacientes que pierden muchos líquidos por heces y hay que evitar que se deshidraten. Para ello hay que administrar por boca abundante cantidad de agua y sales minerales.

2.2. Tipo de dietas según la patología que presenta el paciente

2.2.1. Dieta de los enfermos cardiovasculares La dieta que han de seguir los enfermos cardiovasculares es uno de los pilares fundamentales de su tratamiento y debe ser conocida por los auxiliares de enfermería, dada su competencia profesional en este campo.

Dieta de los pacientes con ateroesclerosis La característica principal de la dieta en estos pacientes es la tendencia a sustituir parcialmente las grasas saturadas por grasas poliinsaturadas. Se trata de reducir las grasas saturadas reduciendo los productos lácteos y carnes grasas. Se usan preferentemente carnes de ave y pescados, leches descremadas, etc. Las dietas ricas en HC (hidratos de carbono) pueden desencadenar el aumento de la concentración de triglicéridos en plasma si se acompañan de restricciones importantes de la grasa. De ahí que no deba reducirse el contenido graso de la dieta por debajo del 35%.

Dieta en los pacientes con enfermedad coronaria La dieta a instaurar depende del estado del paciente. Si es obeso hay que reducir el aporte calórico total con una dieta hipocalórica. Deben incluirse también las medidas dietéticas descritas en la ateroesclerosis.

Dieta de los pacientes con infarto de miocardio El tipo de dieta a administrar depende de la gravedad que entrañe el infarto y del estado general del paciente: – En la fase inicial del infarto se suelen administrar líquidos por vía parenteral. – Cuando el paciente mejora y empieza a tolerar los líquidos se instaura una dieta líquida para pasar después a una dieta blanda. El aporte de sodio debe restringirse considerablemente (250-300 mg/día).
* Cuando las condiciones lo permitan, hay que instaurar una dieta sólida, con restricción de sodio, evitando las dietas hipercalóricas que le harían aumentar de peso. En algunos pacientes se impone una restricción de las grasas saturadas.

Dieta de los pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva Es necesario instaurar una dieta hiposódica que evite la retención de líquidos y el aumento del edema. En condiciones normales, se toman en una dieta normal de 2,5 a 6 g de sodio al día. En los casos de insuficiencia con edema debe suprimirse la sal de la dieta y dar alimentos cuyo contenido en sodio no sobrepase los 250-500 mg al día. A medida que va mejorando se puede ir aumentando el contenido en sodio hasta 2,5-4,5 g al día, pero manteniendo estas cantidades.

Dieta de los pacientes con hipertensión arterial Entre las medidas dietéticas hay que tener en cuenta: – Incorporar dietas hipocalóricas en el caso de pacientes obesos. – Restricción del aporte de sodio a 250-500 mg/día. – Medicamentos si es preciso.

2.2.2. Dieta de las enfermedades gastrointestinales
Las enfermedades gastrointestinales se relacionan con la dieta en cuanto que:

Dieta de los pacientes con úlcera péptica
– Durante la primera semana, después de un acceso agudo, y siempre que no exista espasmo pilórico, se debe alimentar con frecuencia (cada dos horas), a base de cremas o papillas que neutralicen el ácido del estómago, para ayudar a los medicamentos neutralizantes.
– Una vez que ha pasado la fase dolorosa, cuando ya no se despierta por las noches debido al dolor, se añaden a la dieta cereales cocidos, huevos, pescado hervido, carnes trituradas y bien cocidas.
– Más adelante, se reduce la frecuencia de las comidas y vuelve al régimen de tres comidas al día, una merienda y un refrigerio a media mañana. La dieta que debe continuar es blanda.
– La dieta blanda es mecánica, química, fisiológica y térmicamente no irritable. Los componentes de la dieta blanda deben ser fundamentalmente alimentos naturales, fáciles de digerir y cocinados de la forma más sencilla. La cantidad y tipo de alimentos que entren en la dieta variará de acuerdo con las necesidades del enfermo.

Dieta en pacientes con síndrome del colon irritable

El tratamiento debe incluir, además del apoyo psicológico y descanso físico y mental, las siguientes recomendaciones dietéticas:
– Comer despacio y masticar bien los alimentos.
– Educar la evacuación intestinal de manera que se haga siempre a la misma hora (15 minutos después del desayuno).
– Los episodios de constipación deben tratarse médicamente.
– Es necesario descartar una alergia alimentaria en todos los casos de síndrome de colon irritable, puesto que la alergia a sustancias concretas exige una dietética específica en la que se suprima la sustancia problema.

Dieta en pacientes con estreñimiento También denominada como dieta laxante. Hay que confeccionar un menú rico en materias poco digeribles, que no se absorban, y dejen abundante residuos, como las verduras, el pan integrar y el salvado. El residuo voluminoso distiende el colon y desencadena el peristaltismo, que favorece la evacuación. Es necesario tener en cuenta que, aun tratándose de una dieta rica en residuos, debe estar equilibrada en los nutrientes que hay que aportar al organismo.

Dieta de los pacientes con colitis ulcerosa crónica

La dieta de la colitis ulcerosa debe ir acompañada de un prolongado reposo en cama. La dieta debe ser alta en calorías, rica en proteínas, vitaminas y minerales. Además debe ser blanda y de escasos residuos. Las proteínas administradas deben ser de alto valor biológico, dadas las pérdidas que se producen y el aumento del catabolismo de las mismas en los episodios de agudización, que cursan con fiebre.

2.2.3. Dieta de los pacientes diabéticos 
Constituye el pilar fundamental en el tratamiento de la diabetes, de hecho un importante porcentaje de diabéticos se controlan exclusivamente con dieta.
A) Objetivos:
– Dieta saludable y equilibrada, entendiendo por ello, aquella que cubre las necesidades metabólicas y nutricionales diarias del organismo.
– Aporte calórico necesario para corregir el sobrepeso.
– Control de hiperglucemia y otros factores de riesgo como la HTA y dislipemia.

B) Distribución de los principios inmediatos: Debe ser igual a la del resto de la población, es decir:
– 50-55% de hidratos de carbono: deben ser polisacáridos de absorción lenta (cereales, verduras, frutas y legumbres). No deben permitirse los alimentos “para diabéticos” pues contienen fructosa en lugar de sacarosa, aportando calorías y reemplazándose por glucosa en el organismo. Pueden usarse edulcorantes artificiales acalóricos (aprobados por la FDA: sacarina, aspartamo y ciclamato). En casos de hipoglucemias graves (afección que ocurre cuando el nivel de glucosa en sangre está demasiado bajo que se caracteriza por palidez, temblores, sudoración, obnubilación, etc.) sin pérdida de conciencia se recomienda administrar urgentemente hidratos de carbono de absorción rápida vía oral. En los pacientes inconscientes se administran por vía intravenosa.
– 30-35% de grasas: disminuir la ingesta de grasas saturadas y poliinsaturadas, así como un aporte de colesterol inferior a 300 mg/día. – 15-20% de proteínas: con un mínimo de 0,8-1 g/Kg (máximo 0,6 si existe insuficiencia renal). Incrementar en la infancia y en cirugías o trauma.

Se recomienda limitar el consumo de alcohol y la ingesta de sodio. Es conveniente aumentar la proporción de fibra. Las calorías diarias deben distribuirse en 5-6 tomas al día y repartirse del siguiente modo: desayuno (20% del valor calórico total), almuerzo (30%), suplementos de 10% a media mañana, media tarde y antes de acostarse y cena (20%).

2.3. Dietas especiales

Dieta en caso de galactosemia La galactosemia es una alteración del metabolismo de los hidratos de carbono y se trata de la falta de una enzima del hígado que es la galactosa -1- fosfato, uridil transferasa, que lo que hace es transformar la galactosa en glucosa. Debido al acúmulo de galactosa en sangre algunos órganos se van afectando. Los recién nacidos con galactosemia tienen un alto nivel de lactosa al poco tiempo de empezar a tomar leche y, como consecuencia de esto, comienzan a tener vómitos, pérdida de peso, diarrea, etc. El tratamiento de esta patología está basado fundamentalmente en la dieta: – Anular todos los productos que contengan lactosa y otros alimentos que contengan galactosa. – Leer con detenimiento las etiquetas de los productos para asegurarse de que no llevan incorporada ninguna sustancia láctea como cremas, etc. – Suprimir aquellos medicamentos en cuya composición figure la lactosa, como es la penicilina.

Dieta en caso de fenilcetonuria La fenilcetonuria es una patología hereditaria y se origina como resultado de la falta de la enzima que se requiere para que tenga lugar el metabolismo del aminoácido fenilalanina. El tratamiento de esta patología es mediante la dieta. La enzima que se encuentra en los sujetos que no padecen fenilcetonuria es intracelular, de forma que su administración por vía sistémica no resulta útil. No se puede dejar de lado a la fenilalanina en la dieta, ya que es fundamental para el desarrollo de tejidos. Por tanto la dieta en la fenilcetonuria debe: cumplir sus funciones en cuanto a la cobertura de nutrición que necesita el niño para un buen desarrollo y contener a la fenilalanina a unos niveles adecuados que no perjudiquen al niño. Como las proteínas tienen aproximadamente un 5% de fenilalanina, se suelen administrar algunos sustitutos especiales de leche. Los médicos recomiendan que mantengan esta dieta hasta los 8-10 años de edad, que es cuando la mayor parte del desarrollo encefálico ha tenido lugar. La ausencia de fenilalanina en niños mayores con fenilcetonuria ha ayudado, además, a mejorar las relaciones interpersonales del niño y su capacidad del raciocinio.

Dieta en caso de enfermedad celiaca

La enfermedad celiaca consiste en una intolerancia al gluten, que es una proteína del trigo, centeno, avena y cebada. Los niños que presentan esta enfermedad no pueden digerir una parte del gluten por lo que se almacena una sustancia perjudicial para las células de la mucosa.

El tratamiento de la enfermedad celiaca está basado fundamentalmente en la dieta: dieta pobre en gluten. El gluten se encuentra fundamentalmente en el centeno, trigo y, en menor proporción, en avena y cebada. Estas proteínas se cambiarán por el maíz y el arroz. En casos de desnutrición administrar suplementos de hierro, vitaminas y calorías.

Dieta en caso de hipotiroidismo

El hipotiroidismo idiopático se caracteriza por una disminución de la hormona tiroidea y el hipotiroidismo secundario ocurre como consecuencia de la anulación de glándulas tras intervenciones quirúrgicas. El tratamiento de esta patología está basado fundamentalmente en la dieta, en la que habrá que considerar: administración de suplementos digeribles de calcio y vitamina D para favorecer la absorción del mineral. Si apareciera hipocalcemia, administrar, además, Gluconato de calcio.

Dieta en caso de alergias alimentarias

Las alergias son enfermedades que cada vez aparecen con mayor frecuencia en la sociedad actual. Se producen cuando el organismo genera una reacción a determinadas sustancias como las proteínas de la leche, ácaros, etc. Entre los factores de riesgo de padecer alergias destacan: historia familiar previa de alergias y edad (la inmadurez del recién nacido le hace más susceptible de padecer alergias).
Para prevenir las alergias en los recién nacidos, es importante que los padres tengan en cuenta algunas consideraciones:

  • Evitar la introducción temprana de los alimentos específicos que más fácilmente pueden provocar alergias. 
  • Si el recién nacido toma el pecho, es conveniente que la madre suprima el consumo de alimentos alergenizantes tales como huevos, frutos secos, etc. 
  • Si no es posible la lactancia materna instaurar leches de inicio hipoalergénicas que previenen la aparición de síntomas de tipo alérgico. 
  • Consultar con el pediatra qué alimento es más adecuado en cada momento para un recién nacido que tiene predisposición alérgica.

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